Nombres y apellidos Aztecas

LOS APELLIDOS AZTECAS

 Alta magia: la del nombre propio. También los aztecas la conocían y la practicaban. O es el nombre de algunos de sus antepasados, “para que levante la fortuna o suerte de aquel cuyo nombre le dan” (Fray Bernardino de Sahagún);

Es el signo del nombre del día (caña, pedernal conejo), o es el nombre del nahuatl de esencia totémica (alacrán, coyote, gavilán), o es un nombre impuesto por un calendario ritual como Cuitláhuac. El príncipe nace en cierto día infausto, y la humillación de su escatológico nombre es un constante antídoto para el impalpable veneno del ojo. En maya sería el equivalente a tá .Por tal motivo la aféresis Tlahuac en una delegación del D.F.

El nombre no era hereditario entre los aztecas como tampoco lo son nuestros nombres de pila. ¿En qué momento se transformaron en apellidos: Cocotle, Teutle y Atonal? Es de suponerse que a raíz de la conquista, cuando las justicias y corregidores empadronaron a sus administrados, añadiendo al nombre cristiano español del recién bautizado, el nombre indígena que llevaba en aquel momento, considerándolo como apellido.

Esto se verificó especialmente en la región de Tlaxcala, en el Valle de Cholula y la sierra de Puebla y Zongolica, donde centenares de familias volvieron a recobrar, y hoy en día aún los lleva sus nombres en náhuatl. Sin embargo, la
enorme mayoría de los mexicanos, autóctonos y mestizos han adoptada, en el curso de cuatro siglos, los apellidos castellanos, gallegos y vascos que llevaban los misioneros catequistas, los encomenderos para quienes trabajaban  o aquellos que les sugería —o vendía— algún juez u oficial del registro civil. En los E.E.U.U. fue peor por que perdieron su no nombre y apellidos y los esclavos liberados adoptaron los nombres y apellidos de sus explotadores o dueños; el afroamericano que se dio cuenta o descubrió la falsedad se cambio su nombre a Malcolm X e influyo a que Cassius Clay campeón mundial de peso completo para que cambiara el nombre  y apellido a Muhammad Alí.

Moctezuma, de Motecuhzoma, “vuestro señor enojado”, perdura en España como el nombre de una familia de la alta aristocracia, descendiente de Moctezuma Socoyote, el penúltimo déspota  azteca. En México,
Moctezuma sobrevive como apellido de algunas familias que tienen, y de otras que no tienen, sangre del desdichado emperador.

Entre los antiguos historiadores mexicanos brillan los nombres de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, descendiente de Netzahualcóyotl; de Hernando Alvarado Tezozómoc Su nombre procede del idioma náhuatl, y la traducción más pertinente es [Señor] quiebrapiedras (De Te(tl) ‘piedra’; tzotzomoca ‘partir golpeando’ , y de Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Quauhtehuanitzin, conocido más brevemente por Chimalpain,

Faustino Galicia Chimalpopoca, insigne nahuatlato del siglo XIX, tiene en común con Chimalpain el chimalli, la rodela que en su apellido se vuelve humeante. Este es, en efecto, el sentido literal de popoca: humear (reduplicación de po(chtli), humo, vapor), como en Popoca-tépetl: la montaña humeante, y en un apellido actual de Teolocholco, Tlaxcala: Zitlalpopoca.

Chimalpopoca fue el nombre del tercer monarca azteca que reinó después de la fundación de Tenochtitlan. Bajo su gobierno se construyó la calzada de Tlacopan, “en las jarillas”; o sea: Tacuba.

Antes de analizar el conjunto de los nombres aztecas aún vivos, es oportuno dedicar una rápida ojeada a los apellidos híbridos nahua españoles.

En sentido figurado, popoca significa “estar furioso”, y en Chimalpopoca veo más bien la rodela del guerrero enfurecido, que “echa humo de cólera”.

Con el nombre de Tezcoco, la antigua capital del reino chichimeca, se forman los apellidos Tezcucano (de Atlixco) y Texcucano (de la región de Cholula). Un médico de la capital mexicana es el doctor Eduardo M. Tezcucano. “Tezcoco” ha sido interpretado como “jarillas en el agua” o “carrizos en el agua”; “lugar de represa”; o, mejor, “lugar de varas de dardos” (tlácotli, tezcotli).

Xalpeño, con la variante Zalpeño, otro gentilicio con terminación castellana, es aquel que procede de Jalpan o Jalpa, “sobre arena”. Se trata aquí de la villa del Estado de Puebla; hay otras Jalpan en Querétaro, Guerrero y Oaxaca.

Amozoqueño es el habitante de Amozoc. Milpero es el encargado de cuidar una milpa. La milpa, que hoy sólo define a un sembrado de maíz o, por metonimia, a la planta del maíz, etimológicamente es “en la sementera”, de mil(li), sementera, y pa(n), sufijo locativo.

 Molina registra la voz amilpampa, que Remi Siméon interpreta así: “en el lado de las tierras irrigables hacia el Sur”. Por Cholula hay también una familia Tlamilpa. ¿Milpa de tierra? No, dice acertadamente Dávila Garibi; se trata de una milpa con el prefijo enfático tla. Tlamilpa, como quien dijera: una milpa por excelencia. Chamilpa, cerca de Cuernavaca, es una “sementera de chía” (Salvia hispánica, Lin.), hierba que produce una semilla comestible.

Ha nacido un niño azteca. La partera o sacerdotisa lo coloca sobre un montón de hojas tiernas, al lado de una jícara de agua y de un fuego de lejía. Empieza la ceremonia. Magia del agua también en el bautizo nahua: la partera moja al recién nacido, siguiendo ademanes rituales y lo consagra a los dioses. Ahora, la magia del fuego: el niño es pasado cuatro veces sobre las llamas. Por fin, la magia del nombre, a la cual ya hemos aludido. ¿Cómo será llamado esta vez el niño? El signo del día de su nacimiento es cipactli: precisamente el primero de los veinte días del mes azteca. Se le impondrá, pues, el nombre de Cipactli.

Cuando en el siglo XVI, un Cipactli, ya adulto, sea bautizado en su nativa sierra de Zongolica por el misionero español, obtendrá el privilegio de llevar un nombre cristiano. Se llamará Pedro, como el príncipe de los apóstoles. Esto es: Pedro Cipactli.

Cipactli se ha convertido en apellido hereditario, y como tal perdura hasta nuestros días. En Tequila y en otras poblaciones serranas de Veracruz moran varias familias Zepactle y Zepahua, “el de cipactli”; y algunos Zepahuas se distinguen por el diminutivo cariñoso ita o itse: Zepahuita y Zepahuitse.

Cipactli, según Boturini, es una culebra; según Torquemada, un pez espada; según Betancourt (seguido por Clavijero), un tiburón. El códice Féjerváry-Mayer nos lo presenta en forma de cocodrilo.

primer dia del calendario azteca

Aunque la iconología y la etimología de Cipactli permanecen en la oscuridad, hay elementos para considerar a este dios como un símbolo del origen de la tierra.

Entre los apellidos aztecas sobrevivientes, he encontrado trece relacionados con los días de las veintenas o “meses”. Además de Cipactli, el primero, ya estudiamos al último, o sea el vigésimo, Xóchitl.

Efectivamente el nombre de la reina de Tula a la cual se atribuyen la invención del pulque, sobrevive también como apellido. Tómese en cuenta al médico homeópata Moisés Mendoza Xóchitl.

En la región de Puebla se conoce el apellido de Xochime, o sea “flores”. En la Ciudad de México, don David Xochihua (xochi (tl) hua. partícula posesiva; en castellano, “florista”) dirige un taller electromecánico: y doña Sabina Xochímitl, “flecha de las flores”, explota una miscelánea. Ambos aparecen en el directorio telefónico.

En Tlaxcala vive también la familia Xochitótol, “pájaro de las flores” o “ave florida”, y Xochicale, de Xochicalli, “casa de flores”. En Contla, población del mismo Estado, vive don Cándido Xotémol o Xochitémol, “escarabajo de las flores”. En Tequila, Georgette Soustelle conoció a las familias Xochicale, Xochimanahua y Xochiquiquixque. En Zongolica recogí una variante de este último apellido: Xochiquiquisqui.

Dos reyes chichimecas se llamaron Ixtlilxóchitl, y su nombre. “flor de cara negra”, volvióse apellido de su ilustre descendiente, el historiador Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. En efecto, ixtlitic, según Molina, es “moreno o negro del
rostro” (de ixtli, cara, y tliltic, negro, adjetivo de tlilli, carbón o tizne). Ixtlilxóchitl se emparienta, pues, con otra “flor negra”, la vainilla, que los aztecas llamaban tlilxúchitl: “ciertas vaynicas de olores”, dice Molina.

El signo del tercer día es calli, casa, tal vez el símbolo de la tierra como morada de los hombres, o del “sol de fuego”, porque el fuego se conserva en el hogar, la casa.

casa (calli)

            El apellido materno del pintor Villagra, a quien se deben las admirables copias de los frescos de Bonampak, es Caleti. Suena a italiano, pero es de genuino origen azteca. Procede de calli, casa, e ític o ítec, dentro de, en el interior de. Dicen los ancianos de Nexquipayac (Estado de México; “ceniza en polvo”) que Caleti es una alteración de Caletec, y recuerdan que se usaba pluralizado así: Caléteque.

Tecpan, según la definición de Molina, es “casa o palacio real o de algún señor de salud”.

El signo del quinto día del calendario azteca la serpiente, que entre los nahuas fue uno de principales objetos de culto. Algunos de sus dioses principales llevan el nombre de cóatl: la madre del género humano, Cihuacóatl, “mujer-culebra”; Mixcóatl, “culebra de nube” y Qietzalcóatl, “culebra hermosa”.

serpiente (coatl)

Cóatl sobrevive como apellido en la región de Cholula, Huejotzingo y Atlixco. El profesor José Cóatl ; en la misma región poblana moran las familias Cuate
(castellanización de cóatl, asimismo con el sentido de gemelo y amigo entrañable) y Cuachi, una corrupción de cuate que se usa aún fuera del área náhuatl. En efecto, cuachi es “cuate” hasta entre los zapotecos del Istmo.

Coateco, otro apellido poblano, es el gentilicio de Coatlán, “lugar de la culebra”. Pancóal (de pan (tu), arriba y cóatl, “sobre la culebra) procede de un apodo que, según la tradición, fue dado a uros tlaxcaltecas que ayudaron
a los españoles a destruir los ídolos de  la serpiente en Cholula. En esta ciudad hay todavía varias familias Pancóal.

De un varón consagrado al poderoso dios de la caza, Mixcóatl, la Vía Láctea deificada, desciende la familia Mixcohua, de Tequila. No nos extrañe la
sobrevivencia de un nombre de dios pagano en nuestro mundo. ¿Acaso Hermes y Mercurio no subsisten como apellidos en Europa? Minerva, Saturno y Marte son nombres de pila, todavía hoy, casi veinte siglos después de la introducción al cristianismo.
En cuanto a Venus, nombre de varón conocido entre nosotros, no tenemos que alarmamos sobremanera, recordando que sólo se trata de la abreviación de Venus-tiano (patronímico de Venusto, “hermoso y agraciado”).

En la Nueva España no fueron capaces de quitar lo pagano a los días excepto el domingo “dia del señor” en los anglo-sajones persiste el Sunday o día del sol, En caso de los portugueses le quitaron los nombres paganos a los siete días el primer día de la creación del mundo según la Biblia fue el día del sol y se le llamo Primera feira, el lunes segunda feira asi hasta la séptima feira que es sábado,la palabra feira significa fecha o día En cambio el Latinoamérica EL LUNES ES EL DIA DE LA LUNA; EL MARTES OBVIAMENTE A DIOS MARTE;EL MIERCOLES AL DIOS MERCURIO, EL JUEVES AL DIOS JUPITER, EL VIERNES A LA DIOSA VENUS Y EL SABADO AL DIOS SATURNO..

Se relacionan con la religión de los aztecas los apellidos Tzompaxtle, de Tlecuaxco, Veracruz; Zompaxtle, también de la Sierra de Zongolica, y Tzompantzi, de la ciudad de Tlaxcala y de Contla, Tlaxcala, procedentes todos de zompantli (tzontli, cabeza; pantli, hilera), el macabro edificio del teopan en que se colocaban, ensartados en hileras, los cráneos de las víctimas de los sacrificios.

Los guerreros que murieron combatiendo o que dejaron su corazón en la piedra de los sacrificios, gozan ahora, transformados en colibríes, los placeres del Paraíso Oriental del Sol, en maravillosos jardines floridos. Sin la intervención de Miquiztli no conocerían esa inefable dicha ultraterrena: Miquiztli es la muerte. Una razón más para que un pueblo de guerreros como el azteca haya deificado la muerte.

muerte (miquiztli)

Miquiztli no era sólo adorado como dios, sino que tenía su templo particular, el Tolnáhuac. Además, la Muerte vivía constantemente en el tiempo, como signo calendárico: el del sexto día del mes.

Hoy, a mediados del siglo XX, el nombre del día “muerte” perdura en un apellido, aún popular en la sierra de Zongolica: Miquixtle.

Actualmente ha crecido grandemente el culto a una nueva santa la santa muerte,

*En la misma región encontramos a varias familias Mazahua, el del venado”, cuyo apellido evoca al séptimo día, mázatl.

venada (mazatl)

El octavo: tochtli o conejo, nos ha
dejado una descendencia más copiosa, en nombres de lugares y de personas. Es nombre de día y, a la vez, uno de los cuatro con que se distinguían los años.
Posiblemente, el nombre del quinto mes, tóxcatl, se relaciona igualmente con el conejo.

conejo (tochtli)

Así como en la mitología nahuatl hallamos al dios Liebre, Cihtli, el que desafió al Sol, hay un dios Conejo, el divino roedor Tochtli.

Centzontotóchin, “cuatrocientos conejos”, son los dioses de los borrachos, entre los cuales encontramos dos, Tepoztécatl y Toltécatl, que perduran en la actual onomástica mexicana. Sahagún observa acertadamente que estos dioses eran llamados “cuatrocientos conejos” porque el “vino hace infinitas maneras” de borrachos.

Si el venado se asoma tímidamente en raros topónimos, como Mazatlán, “lugar de venados”, Mazapa, “abrevadero de venados” y Mazatepec, “en el cerro del venado”, el conejo pulula en todo el país. Veamos en el mapa a los Tuxtlas, “junto a conejo”; a los Tuxpan, “en los conejos”; a Socapa en agua del conejo”; a Tultepec, “en el cerro del conejo”, y a Xochimilco, “en el sembradío de conejos”. Con dos conejos, Ometochtli, fecha calendárica divinizada, se forma el nombre de Ometusco, pueblo del Estado de México.

Don Carlos Ometochtzin, hijo de Netzahualpilli, fue el cacique de Tezcoco que Zumárraga mandó quemar, en 1539, por su rebeldía al dominio español.

Huatusco, población veracruzana, es Cuáuh (itl) tuch (tli) co, “en el conejo de los árboles”, alusión a una especie de ardillas arborícolas. Y cuauhtochtli nos recuerda al ayotoste, ayo(tl) tochtli, “tortuga-conejo”, es decir: el armadillo.

En la onomástica el conejo se ha reproducido más ampliamente. De la antigua forma tochin, que registra Molina, sale el apellido Tochi, conservado únicamente en el pueblo de Ahuatepec, Veracruz.

Toxtle, apellido de Tlaxcala, es corrupción de Tochtli. En Puebla viven los Toxqui y los Tosqui. Un médico de Cholula se llama Moisés A. Toxqui; no procede de tózquitl, “la voz del que canta”, sino que es una derivación más de tochtli.

* El noveno día del mes azteca es atl, agua, el elemento más venerado después de fuego. El agua se manifiesta en la lluvia, en los manantiales y en los ríos; y, obviamente, empapa la onomástica náhuatl.

agua (atl)

.Atzin, de a (tl) y tzin (tli), voz diminutiva, es el agua pequeña, el agüita, o la venerable agua. Así se llamó uno de los veinte jefes que fundaron Mexihco-Tenochtitlán.

”Atlixco, apellido que indica la oriundez de la industriosa ciudad poblana, procede de atl-ix (tli) -co “en la superficie del agua” (aquí ixtli, “cara”, tiene el
sentido figurado de “superficie”).

” es don Maximino Axotla Toxtle: Axotla, correctamente Axohtlac, viene de atl, xotlac, El secretario de un juzgado civil de Cuernavaca es don Teófilo Acuáhuitl, “caño de madera” o “acequia”.

Un gobernador de Tlaxcala se apellidó Apango, de apanco: “en la zanja del agua”, o “en el vado”. Panoaya, de panoayan, “vado por donde se vadea y pasa el río” (Molina), es otro apellido de la misma región (equivalente a los españoles, Vado o Bado y Vadillo o Badillo).

 Vado es Guado en italiano; Gual, en catalán; Gué, en francés (del cual brotan los apellidos Legué, Dugué, Duguéperoux —“del vado pedregoso”— y Duga, en el Mediodía).

En inglés, vado es wade y ford, de donde los apellidos Wade y Ford. Oxford es el vado de los bueyes (como el Bós-foro heleno), Stanford es otro “vado pedregoso”; Sanford, el vado arenoso y Crawford, el vado de los grajos. Al ford inglés corresponden el voorde holandés (padre del apellido Vandevoorde, “del vado”) y el Furt alemán.
¿Quién hubiera supuesto un parentesco onomástico entre el político tlaxcalteca Apango y el juez Prankfurter o el músico Furtwangler? Incluso guarda relación con el Éufrates, “río de buenos vados”. Del vado eslavo, brod, proceden los Brod de Praga (uno de ellos: Max Brod, el insigne novelista), los Brudzniski de Varsovia y, del pueblo polaco de Brody, los muchos Brodsky diseminados por el mundo. En vasco, vado es ubi e ibi, voces antecesoras de los topónimos y apellidos Ibía, “lugar del vado”; Ibiaga, “río vadeable”; Ubiondo, “al lado del vado”; Ubiaurre, ‘delante del vado”; Ubizar, “vado viejo”, Ubieta, “vado del recodo” y Urdanibia o Urdanivia, “vado de la tierra aguanosa”.

Moloya es una corrupción de Almoloyan, “manantiales arremolinados”. Los habitantes de la Ciudad de México se bañan con el agua de los caudalosos manantiales de Almoloya del Río, Estado de México. Tlacomulco es “pozo”.
Amixtián, “lugar de nubes de agua”. Los tres apellidos son de la región de Cholula.

*Hay una relación evidente entre atl, agua, y ácatl, caña, la planta acuática por excelencia. En a (tl)catl, ca (tl) significa “estar”: la caña es “la que está en el agua”.

caña (ácatl)

Los carrizos, tan característicos en el paisaje del Anáhuac, tuvieron una singular importancia en el mundo azteca. Se les empleó como material de construcción, para las paredes y el techo de las chozas; como combustible; como material básico en la preparación de los huertos flotantes. Los antiguos mexicanos colocaban el fértil limo del fondo del lago sobre los chinámitl, o “tejidos de caña”, y cultivaban, en sus legendarias chinampas, maíz, chile y
flores.

*Ácatl, el carrizo, también fue deificado. Así se llama el decimotercer día del mes: así se llama igualmente uno de los cuatro años que, en cuatro períodos de trece años, forman el “siglo” azteca.

Acatitla, “entre las cañas”, era el nombre del carrizal donde se apareció el águila sobre el tenochtli “tuna de la piedra”, a los que allí fundarían Mexihco-Tenochtitlán.
Y por cierto su primer rey (iniciador, además, de la nobleza mexicana), se llamó Acamapichtli,”el que tiene cañas en la mano”.

Desapareció Acatitla, pero Acapulco —de aca (tl) pul-co “en (donde hay) cañas gruesas”—, se ha afamado en todo el mundo.

El divino nombre de ácatl se conserva en la onomástica. Aca, apellido de la región cholulteca, es “caña”. Hay “cañas” también en la onomástica europea: el apellido español Cañas, que llevó el poeta salvadoreño Juan José Cañas; sus afines Cañedo y Canedo, Cañaveral, Cañizo, Cañero, Cañizares y Carrizo, Carrizosa, Carrizales, Junco Junquera y Junquito; el catalán Cañals; los franceses Jonquiéres, Joncoux, Jonchay, Cané, Roseau, Rosell,  en inglés Reed, el alemán Rohr y el vasco Iza, “lugar de los juncos”, Izaga, “juncal”.

Entre los dioses que, en Teotihuacán, se arrojaron al fuego para convertirse en soles, estaba Cuauhtli, el águila, ave de plumaje claro. Si ahora “tiene las plumas hoscas o negrestinas” (Sahagún), se debe a que se quemó en la mística pira.

águila (quauhtli)

En el color sombrío del plumaje del águila los latinos vieron igualmente una característica tan esencial, que nosotros, sin saberlo, seguimos llamándola “la
oscura”. Aquila, en efecto, se relaciona con aquilus, pardo,
oscuro.

La orgullosa ave rapaz, reina en el espacio, estaba consagrada al dios supremo, en el mundo clásico de occidente; y, entre los antiguos mexicanos, simbolizaba al Sol y a la guerra. El águila es uno de los más poderosos seres de la Naturaleza, con los cuales el hombre siempre ha querido emparentarse mágicamente.

¡Cuauhtlehuámitl!”, saludaban al Sol naciente los aztecas !: “Águila de dardos de fuego” El decimoquinto lía del mes se llamaba cuauhtli; y cuauhtli entra, asimismo, como nombre calendárico o como hombre totémico, en la onomástica nahua.

De los nombres aztecas en cuya formación interviene cuauthtli, ya hemos señalado a Cuauhtémoc, “águila que bajó” pero hay otro nombre, Cuauhcóatl, “águila-serpiente”, que parece predestinado.

Apareció el primer Cuauhcóatl hace un milenio, en Colhuacan (Culiacan, Sinaloa¿?) durante la peregrinación. Llevaba los objetos necesarios al culto de su dios, Huitzilopochtli, cuya imagen cargaba otro azteca en un cesto de juncos. El segundo Cuauhcóatl fue el sacerdote que, por mandato de Huitzilopochtli, salió de Chapultepec hacia Acatitla, con su colega Axolohua el 18 de julio de 1327 (fecha calculada por Sigüenza y Góngora). Y allí, en el tunal, ocurrió el maravilloso hallazgo del águila que devoraba la serpiente.

La combinación del águila con otro animal, en la onomástica azteca, se asemeja a la que tiene lugar en la germana. Arnulfo “águila”, sobrevive en los apellidos franceses Arnou y Arnoux, en los italianos Arnolfi, Arnolfini, Nolfi, y en el apellido catalán Arnús. Arnaldo  o Arnoldo equivale al que tiene “el poder del águila” (los Sefarditas de Salónica conservaron el patronímico Arnáldez). Arendt o Arndt es Arnaldo, en su derivación moderna alemana. En francés es Arnoult, Arnout, Ernout, Darnaud y, más a menudo, Arnaud, con diminutivos como Naudin y Naudeau. En Inglaterra, Arnold, ArnolI,
Arnot, Arnald, Arnall, Arneli, Darnell, Arnet. Noddo es un hipocorístico italiano de Arnoldo; entre los apellidos menciono a Arnaldi, Arnaudo, Arnó, Naldi, Noldi, Arnaboldi. En Cataluña se vuelve Arnau; en Castilla, Arnalte y Arnaudo. En el arn de Arnáiz, apellido oriundo de Alemania que llevó a España un caballero que acompañaba a Carlos V, vemos a un águila distinta: tiene dos cabezas, En el Orlowski polaco, atisbamos un águila blanca. Orlov y Orloff son rusos de naturaleza aquilina, o sea, aguileña.

El alemán actual Adler, es contracción de adel (noble: el mismo “adel” de Adalberto y Adelaida) -ar: “águila noble”, pue pasa a significar, genéricamente, “águila”. Vuelan las águilas inglesas en Eagle, Eagles, Eaglesham, Eagleson y Bagleton. En Francia se conocen los patronímicos Aigle y Laigle; en el mundo hispánico, Águila, Aguilar, Aguiar, Ager, Aguilera y Aguiló. Nájera, ciudad de la provincia española de Logroño, conserva, según parece, el recuerdo del águila mora: en Nejer se quiere ver una corrupción del
árabe nesr, águila. Entre los sefarditas de Salónica, Nájera o Nágera se convirtió en el apellido Nagiari. Al árabe nesr corresponde el hebreo neshr o nazr (Levítico, 11, 13).

Tal como en el México antiguo había un día consagrado a Cuautli, en el santoral romano tenemos cinco consagrados a San Aquilino, “el que tiene la naturaleza de águila”. Hubo, en efecto, cinco Aquilinos elevados al honor de los altares.

*En el calendario azteca, al día “águila” sigue el día “águila de collar”, el decimosexto: cozcacuauhtli. El coscacuaucle es otra ave de rapiña “del tamaño de un águila común, robusta, de majestuoso aspecto, con las garras fuertes, los ojos vivos y hermosos y un lindo plumaje negro, blanco y leonado; su carácter más singular es la carnosidad color de grana que le circunda el pescuezo como un collar y a guisa de corona le ciñe la cabeza” (Clavijero).

El cózcatl, collar de piedras finas y, por extensión, collar en general, se encuentra también unido a pétlatl, petate: el cozcapétlatl es un collar entretejido en forma de estera. Unido a miáhuatl, espiga de maíz, se vuelve cozcamiauh, “collar de espigas”, nombre dado a la esclava que se
ofrecía en holocausto a la diosa madre del género humano, Cihuacóatl. En unión con a (tl) pa (n), se transforma en Cozcoapa, “en el agua de los collares”, es decir, “de las joyas”. Se dio este nombre a la fuente en la cual
Quetzalcóatl echó todas sus ricas joyas durante su fuga a la mítica Tlapallan, “la tierra del rojo”.

Cózcatl perdura en la actual onomástica mexicana, En la sierra de Zongolica varias familias se distinguen por el apellido Coxcahua, “el que tiene collares”.

*Al caer Técpatl sobre un lugar de Anáhuac llamado Chicomóztoc, “siete cuevas”, se hace pedazos, y de los fragmentos nacen mil seiscientos dioses, que serán los creadores de la nueva humanidad. Técpatl se perpetúa en el calendario azteca: es el decimoctavo día, llamado precisamente técpatl. Este día está simbolizado también por Chalchiuhtotólin, “el guajolote precioso”. Un lazo misterioso une al pedernal con el pavo en la teogonía náhuatl.

pedernal (tecpatl)

Técpatl perdura como apellido de algunas familias campesinas de la sierra de Zongolica, en la forma de Tepactle, y en la de Tecpatlán, “lugar de pedernales” no lejos de la Puebla de los Angeles.

*  Al día técpatl sigue el día quiáhuitl, la lluvia. El noveno día, atl y el decimonoveno, quláhuiti, son símbolos de vida. Quiáhuitl está representado por el dios Tláloc, Quienes hemos visto en Tepantitla el fresco del Tialocan, sabemos cuán inefable es la dicha de los que gozan en el paraíso del agua.

lluvia (quiahuitl)

Del nombre del vigésimo y último día, Xóchitl, nos hemos ocupado anteriormente. Ahora nos queda por estudiar Quéchol, otro apellido cholulteca también de origen calendárico, y si se me permite la expresión, ornitolátrico, relativo a la adoración de las aves.

Quecholli era el nombre del decimocuarto mes azteca. Representa al hermoso pájaro que llamamos flamenco. Su largo cuello quechtli, es flexible y elástico como hule (ulli u olli). Por ella se le llamó quech (tu) ulli o quech (tli) olli).
Obviamente, quecholli se vuelve sinónimo de precioso, por la elegancia del ave y por la figura de sus plumas rojas y rosadas. La fiesta quecholli se celebraba en honor del dios Mixcóatl, entre el 20 de octubre y el 8 de
noviembre.

En la misma serranía de Zongolica perdura el apellido Cocotle, de cócotl, tórtola, emparentado con Paloma —una santa—, Columba —otra santa— y Colombina, la frívola novia de Arlequín, así como el apellido del Descubridor, Colombo (que éste, fundador de las colonias hispanas en el Nuevo Mundo y primer colonizador, hispanizó en Colón). Otros apellidos europeos afines: Palomo, Palomino, Palomar, Palomares, Palomero, Palomeque, Columbia, Colom, Coloma, Colomina, Santa Coloma, Colomer, Tortolero y Pichones, en España; Comba en Portugal; Colombini, Palombo, Tórtora, Tortorici y Piccione, en Italia (Attilio Piccioni fue durante años vicepresidente
del Consejo); Taube y Daub, en Alemania; Turteltaub en yídish; Dove y Pidgeon, en Inglaterra; Malcolm (“siervo de San Columbano”) en Escocia; Duva en Suecia; Colombel, Coulon, Colombier, Palombier y Pigeon, en Francia; Golebioski en Polonia; Golubev y Golubovski, en Rusia. En Grecia, Peristerá, “paloma” (del asirio perach-Ishtar. ave de Astarté), se usaba también como nombre de mujer, mientras entre los hebreos “paloma” era nombre masculino: Jonás.

En el mundo maya, la paloma arrulla con el onomatopéyico apellido Mucuy, que llevan muchas familias yucatecas; Ucum es, además, cierto pichón silvestre. Entre los vascos encontramos un solo apellido (derivado, como de costumbre, de un nombre de lugar) que se relaciona con la paloma: Usobiaga, “lugar sobre el que pasan las palomas” (en sus dos migraciones anuales). El nombre de la legendaria fundadora del imperio asirio, Semíramis, deriva del asirio Sammuramat, “amiga de las palomas”.

Al apellido Quixi, de la región orizabeña (procede de cuixin,halcón, gavilán), corresponden el español Falcón, el catalán Falcó y  el italiano Falconi, todos, según parece, de origen sefardita; en Italia se han popularizado los apellidos Falco, Falchi, Falcone, Falcucci, Falchetti y Falconieri. No olvidemos a los franceses Falquet y Falquier; a los alemanes Falk, Falke, Falckenberg y Falkenstein; a los ingleses Falconer, Falkner y Faulkner; a los polacos Jastrzçbski y Jastrzçbowski; a los rusos Sokolov y Sokolowski. Habsburgo, el antiguo Habichtsburg del Cantón de Argovia, es un “castillo de los gavilanes”, que dejó su imagen también en México.

*   El pueblo de México sabe que el coyote es astuto como el zorro y voraz como el lobo; y llama coyote a aquel indispensable miembro de la fauna social que media entre la omnipotente autoridad y — el desamparado ciudadano.

Entre los antiguos mexicanos era frecuente la identificación onomástica entre el hombre y el coyote (papel que en el Viejo Mundo desempeña el lobo). Cóyotl era nombre de persona, como Zeev entre los hebreos. Lupus entre los latinos (del que derivan nuestros Lope y López, el Lupi italiano, el Leloup y el Loubet franceses).

Ulf y Wolf entre los germanos, Volk, Vlk, Bucovich y Bucovich entre los eslavos, Farkas entre los húngaros.

En la Crónica de Michoacán se menciona a dos capitanes chichimecas: don Lobo y don Coyote. El esposo de la bella Lola Casanova fue Coyote-Iguana, un jefe seri. El rey chichimeca Acolmiztli, “león fuerte”, fue apodado Netzahualcóyotl, “coyote hambriento”, en recuerdo de la época en que andaba errante por los bosques.

En nuestros días, Cóyotl perdura como apellido. En el directorio telefónico de Puebla aparecen don Rafael Cóyotl y don Armando Coyotzi (Cóyotl con el sufijo reverencial). En “el cerro de los murciélagos” mora un coyote. Aludo a don Gumersindo Coyote, de Zinacantepec, Estado de México.

En la Sierra de Zongolica hay varias familias Coyohua, “el (hombre) del coyote”; en el valle de Cholula residen los Coyoamani, “cautivador de coyotes”, y los Coyotécatl, “gente coyote”, “linaje de coyotes”, o gentilicio de Coyotlán.

El apellido Toza, de Cholula, concierne a la tuza (tuzan y totzan en náhuatl), el topo mexicano, y Quimichi (de quimichin) al ratón.

Veamos, a propósito, al ratón en la onomástica bíblica: Ajbor; al ratón alemán, Maus (Herr Mauser, “el cazador de topos”, se volvió famoso fabricante de fusiles); al francés, Lerat, al italiano Ratti (Aquiles Ratti fue Papa, con el nombre de Pío XI); al topo inglés, Mole o Mawle, o al topo ruso, Krotov.
En cuanto al ratón ruso, todos lo hemos conocido, gracias a Dostoievski: se trata de Myushkin, el príncipe idiota.

.Michi, apellido cholulteca, procede de michin, pez, el mismo que encontramos en Michoacán (Michhuacan), “región de pescadores”, — y en Michilan, “lugar de peces”. Le corresponden los apellidos ingleses Fish y Fisher; los alemanes: Fisch y Fischer; el yidish: Fischel; los italianos:
Pesce, Pescetto, Pescatore; los rusos: Rybakov y Rybachin; los polacos: Ryba y Rybaczynski; los franceses: Poisson (occitano Peysson, Peix), Poissonnier, Pécheur, Pescaire. La favorita de Luis XV, nombrada por él marquesa de
Pompadour, se llamaba en realidad Jeanne Poisson (Juana Pescado).

Para terminar la reseña onomástica del reino animal en el mundo azteca, damos un vistazo a los insectos y a otras alimañas. Ya encontramos a Xicohtencatl y a Xochitemol jicote y temolín o sea abejorro y escarabajo (como el Hornis y el Käfer alemanes). En estos años se ha mencionado con frecuencia un famoso escarabajo ruso: el mariscal Zhukov.

En una piedra tumbal de San Francisco Ecatepec, se puede leer el nombre de María Tiburcia Azcatl (hormiga). También en el Viejo Mundo la hormiga, símbolo de laboriosidad, ocupa un lugar destacado en la onomástica. En Italia hormiguean los Formica, Formichi (insigne lingüista), Formiconi y Formichelli. En Francia, los Fourmi. En Rusia, los Muraviov. En Inglaterra, Emmet es nombre de pila y Emmett un popular apellido.

El apellido Chapuli, igualmente del valle de Cholula, evoca al saltamontes azteca que se inmortaliza en el insigne Cerro del Chapulin: Chapultepec. Los parientes de Chapuli en Francia, que también pertenecen a la distinguida familia de los ortópteros, son los caballeros Criquet, Crignon, Grelet, Grilet, Grillet y Grillon; en Italia, los Grillo, Grillone y Grilli; en Rusia, los Sverchkov; en Polonia, los Swierszczinski.

Tocatli parece proceder de tócatl, “araña”, que nos recuerda la Aracne griega y los apellidos Araña (español), Aragne y Laraigne (franceses), Ragno y Ragni (italianos), y Pajaczkowski (polaco).

* Huejotzingo significa, como es sabido, “en los pequeños sauces”.  Izoteco podría proceder de íczotl, el izote, especie de palma de cuyas hojas los mexicanos extraían, según Clavijero, hilo para ciertos tejidos, y que todavía es de empleo común en Jalisco.

De otra palma, zóyatl, sacaban la materia textil llamada popularmente zoyate: hay sombreros de zoyate, hamacas de zoyate. Xóyatl y Xoyatla son formas alteradas de zóyatl que perduran como apellidos. Mencionamos, por analogía, el nombre hebreo Tamar, “palmera” y nuestros Palma y Palmira y Palmacio. En el Viejo Mundo, la palma es emblema de gloria y triunfo. Los apellidos Palmero y Palmerín (españoles), Palmeiro (portugués), Palmieri, Palmarini y Palmaroli (italianos), Paumier (francés) y Palmer (inglés) se refieren a los peregrinos que regresaban de Tierra Santa con un ramo de palma, como recuerdo de su piadoso viaje.

Tenoch “tuna de la piedra”. Nopaltécatl es apellido que persiste en la Sierra de
Zongolica. Puede traducirse por “el que procede del lugar de los nopales”, es
decir: de Nopaltlan, o “linaje de nopales”.

Con zácatl zacate o yerba, se forma el apellido Zacatenco, “en la orilla del zacate”, Acaxochitlán, Hidalgo, y Zacatelco. Un conocido vecino de Cholula es don Juan Zacatelco. De una región llamada Zacatlán procedían los indios zacatecas, que dieron su nombre la ciudad de Zacatecas y, por ende, al Estado del mismo nombre.

Xílotl perdura como apellido también en la región de Atlixco. Nació en Metepec, cerca de la industriosa ciudad poblana, Ascensión M. Xílotl, líder obrero de una fábrica de seda de la capital mexicana. Xilohua, “el que tiene jilotes”, es apellido de Zongolica.

En Cholula moran las familias Xilocuautla, “montaña de jilotes”, y Miahuatécatl, que indica la procedencia de Miahuatlán, “donde abunda la flor de maíz”.

El nombre del heroico Cacama no significa “Cuitláhuac”, como podría suponer el observador superficial, sino “mazorca de maíz”. En cuanto a Tetlepanquetzal, otro defensor de Tenochtitlán, es “el fascinador”.

Los antiguos autores llaman a la tortilla de maíz “el pan” de los mexicanos. De tlaxcalli, tortilla, viene el nombre de la ciudad de Tlaxcala o (“la tierra del pan”). Tlaxcala y “Tlaxcaltéca” son apellidos zongoliqueños. Tlaxcalli se forma tla, cosa y xcalli, aféresis de ixcalli, hervido, cocido. La tortilla es, pues, la cosa cocida, el alimento cocido por excelencia, como el pan de los europeos.

En la onomástica del Viejo Mundo se encuentran a los Pan y Paniagua de España; a los Pain, Paincuit, Pinchaud, Painlevé de Francia; a los Pane, Panebianco y Pancaldo de Italia (los Pani de México proceden de Faenza, en Romaña, y los Panini, de Mantua). En Alemania nos topamos con los Weissbrodt (pan blanco) y Brotfrass (devora pan); en Rusia, con los Jlebnitzki y los Jlébnikoy.

Con una tlaxcalli y un poco de nácatl se puede preparar un taco exquisito. Nácatl, equivale a carne. Don Guadalupe Nácati es un agricultor del valle de Cholula.

En Yucatán es común el apellido Bak, carne, en maya. Apellidos europeos correspondientes son: Fleisch, Fleischer y Fleischmann, alemanes; Carné, Carnier, Charnier, franceses; Carne, neolatino, con sus derivados catalanes y castellanos: Carnicer y Carnicero, el que come carne, y Carner y Carnero, el que es comido  por su carne. En la onomástica rusa, el que come carne es Miasoiédov (cfr. pág. 166).

.Entre los apodos que se han vuelto apellidos hereditarios, hay que mencionar a Tlatzalli, de Cholula, que corresponde al Cano y Gris español; al Grey y Gray inglés; al Lloyd galés; al Legris francés (Chenu y Canut en el Mediodía) o Ferrant, “de pelo grishierro”; al Grisi y Canuti italiano; al Serrov ruso.

El apodo azteca de Fray Toribio de Benavente, Motolinía, “el pobrecito”, del verbo motolinía, ser pobre, estar arruinado (que el insigne franciscano mereció como el Poverello de Asís, fundador de la Orden) continúa como apellido de numerosas familias de Puebla y de Atlixco.

.Singular analogía entre el mundo azteca y el español: tlapalli es rojo y color en general, y en castellano, colorado es sinónimo de rojo. En la onomástica
española perduran los nombres de pila Rufino y Rutilio, así como los apellidos
Rojo, Roo, Rojas y Colorado; en la italiana, Ruffo, Ruffini, Rosso (Russo, en
el Mediodía), Rossi, Rossini, Rossetti, Rossoni, Rosselli, Rossellini,
Carminati y Scarlatti; en la francesa, Roux, Leroux, Russel, Rousseau,
Larousse, en que el color rojo se refiere en particular al pelo. El Russell
inglés me parece una derivación del francés. Roy, un nombre gaélico en origen, procede de rhu, rojo. Scarlet, protagonista de “Lo que el viento se
llevó”, se transforma en la Rossella italiana, antiguo y novísimo nombre de
pila. En alemán, hallamos a Roth y Rotmann; en húngaro, a Vóros; en ruso, a
Krasnov. En la Grecia antigua, a Pyrrhos (Pirro), “el de color de fuego”. En la
Biblia es, sin embargo, donde topamos con el primer personaje apodado “Rojo”: Edom, en hebreo. Fue éste el sobrenombre del lentejífago Esaú.

Con tizatl, “cierto barniz o tierra blanca” (Molina), la tiza que se vende en las tlapalerías, para uso de los pintores, se forma el topónimo Tizapán, “en el agua blanca” o “mina de tizate”.

Según la tradición, los culhua procedían del Norte, de un lugar llamado Teocolhuacan, que se perpetúa en el nombre de la ciudad sinaloense de Culiacán. Culhua o colhua posiblemente derivan del dios Coltzin (de coltic, torcido, y tzin, sufijo reverencial) al cual se sacrificaban víctimas humanas,
retorciéndolas con cordeles dentro de una red.

Acolhuacan —en origen, tal vez, la ciudad cabecera de los culhua— fue el nombre que se dio a toda la región sujeta a los reyes de Tezcoco. El emperador de México tenía el título de Culhuatecuhtli, “señor de los culhua”.

Según otra versión, culhua significa “la lengua más culta, más pura”. Hay quien hace derivar Acolhua de acolli, hombro, y metafóricamente, fuerte: acolhua sería la estirpe de los hombres robustos, forzudos. Los dos primeros reyes de Azcapotzalco se llamaron Acolhua.

Sin embargo, la versión que me convence más es la que se relaciona con el abolengo de los colhua. Colli es abuelo en náhuatl, y hua, la partícula posesiva que hemos encontrado con frecuencia. Col (li) -hua es “el que tiene abuelos” o sea antepasados “en el lugar de los que tienen ascendientes nobles”.

De Tula, que por haber sido miembro de uno de los pueblos más civilizados del México antiguo hace que su gentilicio se vuelva sinónimo de constructor, sabio, artista, hombre culto?

“Tolteca” perdura como apellido del México contemporáneo: Guadalupe Tolteca es un obrero de Atlixco, y Pedro Tolteca, secretario de la Unión de Trabajadores de Chiautempan (Tlaxcala).

Tepoztlán era uno de los grandes santuarios de América y Tepoztécatl, hijo de una virgen que concibió, milagrosamente, una de las deidades más singulares del panteón azteca. Hoy, a mediados del siglo XX, el nombre del antiguo dios derribado por la nueva fe se recuerda aún en un apellido cholulteca: Tepoxtécatl.

Tepoztlán significa “lugar  de cobre”. ¿Cómo se explica este nombre si no hay a sombra de dicho metal en la región tepozteca?
Dávila Garibi opina que la tribu nahua que se estableció allí, quiso perpetuar
el recuerdo de algún “lugar de cobre” que desempeñó un papel importante en la migración de sus antepasados. Análogamente, las Córdobas, Guadalajaras,
Valladolides de América, trasuntos de las de Europa, no tienen relación alguna con el valor etimológico de los topónimos originales.

Bernabé L. De Elías (en su monografía inédita sobre el Estado de Morelos) relaciona el cobre de Tepoztlán con el hacha que Tepoztécatl y los demás dioses de la embriaguez blanden con la derecha. Sea lo que fuere, el cobre, tepoztli, era para los nahuas “la piedra” (tetl) “que se quiebra” (poztli), porque
entre los metales que conocían era el más suave. (¿Cómo no mencionar aquí que al oro le llamaban teocuítlatl, “excremento de los dioses”?)

Entre los apellidos europeos correspondientes, se puede mencionar el Rame italiano, el Copperfield inglés, el Kupfer y Kupferstein alemanes y tal vez el Cobre español. El cobre, en aleación con el estaño, nos da las familias italianas
Bronzo, Bronzino (el famoso pintor toscano) y Bronzetti (los hermanos
patriotas). En Italia es popular también el apellido Stagno, como Estany
(pronunciado Estáñ) en Cataluña.

En Tequila, Veracruz, el apellido Mixteco indica la procedencia de unos indios de la Mixteca que se establecieron en la sierra de Zongolica. Los mixtecos son los habitantes de Mixtlán, “lugar de nubes”.

”.Hay quien ve en el jacal una “casa de arena”, xa (ili) cal (li), pero yo creo, con Robelo, que es más bien una “casa de adobe”: de xámitl, adobe. La arena entra también en la composición de Jalisco —xal (Ii) ix (tli) co, “en la superficie de la arena”— y en Jalapa,  xal (Ii) a (ti) pa (n), “en agua de arena”, o sea “río arenoso”—. El apellido sueco Sandstróm y el inglés Sanborn y corresponden exactamente al Jalapa mexicano.

En España, la arena está representada onomásticamente por Arena, Arenas, Arenales, Arenillas (Santander), Arenós (Valencia), Areny (catalán). En Francia se conocen los apellidos Aréne y Sablon (de un lugar cerca de Calais). En Alemania, Sand, Sandmann. En Italia, Sabbione. Sabbioni, Los Sands, Sandy Saders ingleses, nada tienen que ver con arena: son derivaciones de Alexander, o sea Alejandro, “defensor de hombres” en griego.

Tetla, “lugar de piedras”, es apellido de la sierra de Zongolica. Sus parientes de
Castilla son los Pedroso y los Pedrero; y, vascos, los Arriaga, Arriola y
Arrieta. Pero a través de Pedro (Petra en su forma más antigua, conservada en
los grafitos de S. Sebastián, en Roma) “piedra” o “roca”, símbolo de duración y
firmeza y sobrenombre dado por Jesucristo al pescador Simón, perdura en innumerables apellidos: mencionamos el Pérez hispano, los Pietri, Petrella, Petrolini italianos; los Pierre y  Petitpierre franceses, el Peters inglés, el Pietsch alemán, el Petrovich eslavo, el Petrides griego.
Entre los parientes de los Tetla veracruzanos hay que mencionar a los españoles Piedra y Peralta (piedra alta), de la Peña y Peña; los italianos Sasso; los ingleses Stone (pero Gladstone no es una piedra contenta sino una villa (ton) de un cierto Glad; y Johnstone no es la piedra de Juan sino una variante de Johnston, como quien dijera, en español, Villajuán. Del misino modo,
Livingstone está lejos de ser una piedra viva). Entre los muchos Stein
alemanes, mencionamos a uno: Einstein, substantivo verbal de einsteinen, cercar con piedras, pero en apariencia, ein Stein, “una piedra”.

Técatl, apellido poblano es una voz dialectal que equivale a “gente”. En náhuatl,     -técatl se usa como sufijo para gentilicios y nombres de oficio: aztécatl, toltécatl. . . A propósito de los gentilicios que se han vuelto apellidos, dos de ellos, aunque de forma española, son exclusiva y genuinamente mexicanos. Aludo a Poblano y Chino.

Este último, se refiere a una persona que procedía de Filipinas. La China Poblana, mujer indostana, había sido comprada en Manila, y en Puebla se había casado con un esclavo “chino”, es decir, filipino. La nao “de China”, como todos sabemos, venía de Manila.

Otro apellido poblano, de indudable origen colonial, es Criollo. Pueblita, por una coincidencia, es de Puebla, pero procede de un topónimo peninsular.

Con las voces náhua (tl), la lengua de los nahuas, y tlato (ani), “el que
habla”, se forma el aztequismo nahuatlato, que Molina traduce así:
“faraute o intérprete”. La octava calle de El Salvador, en la Ciudad de México,
se llamó antiguamente del Nahuatlato, probablemente porque allí moraba, en el siglo XVI, algún intérprete (un indio que hablaba el castellano, o un español
que hablaba el náhuatl). El recuerdo de cierto intérprete tlaxcalteca, perdura
en la familia Nahuatiato, de Teolocholco, Tlaxcala.

Don Pedro Tlatoa Pérez, de Puebla, considera que su apellido paterno deriva de un apodo que dieron a un antepasado suyo: “orador” o “cantante” (algo como el Cantarrecio español o el Singer sajón). Tiene, pues, cierta afinidad con el apellido Cuicahua, de Zongolica, literalmente “el que tiene canto”, o sea, “el de las canciones”.

Como en la actual onomástica mexicana se recuerda al nahuatlato, tampoco se ha olvidado al escriban o, mejor dicho: al pintor de los jeroglifos. En Cholula vive don Rodolfo Tlacuilo, descendiente de uno de aquellos hombres ingeniosos que, a principios del siglo XVI, estaban transformando la escritura pictográfica en fonética, acercándose al maravilloso invento del alfabeto. Doña Inés Tlacuiloc, esposa de don Eduardo Madero, es el hada benéfica de las lagunas de Zempoala, en el Parque Nacional de Morelos.

Teutli: persona de distinción, corresponde al común apellido maya Dzul, con frecuencia castellanizado en Caballero; al italiano Cavalien, al francés Chevalier, al alemán Ritter y a los ingleses Squire y Knight. o pestilencia.

”.Volviendo a México, el apellido Texcahua no me parece relacionado con la “chinche grande”, texca (Molina), ni con el tescal, piedra volcánica o peñasco, sino con el espejo, tézcatl, el mismo del dios Tezcatlipoca, “espejo humeante”.

En Europa hallamos el Espejo español y el Spiegel alemán, que en Buenos Aires se vuelve Spiguel.

La familia Mécatl, de Cholula, se relaciona con el mecate, o sea, el cordel, como los Cuerda españoles, los Cordone italianos y los Seiler alemanes. En la Sierra de Zongolica, los Zacamecahua recuerdan a un antepasado suyo que hacía o tenía mecates de zacate. Mécatl puede significar también linaje, como en chichimécatl, chichimeca, o sea “linaje de perros”, según la tradición recogida por Wigberto Jiménez Moreno.

Hemos estudiado el apellido náhuatl clasificándolo según las siguientes
subdivisiones: nombres calendáricos, totémicos (de mamíferos, reptiles, pájaros e insectos); árboles y plantas, colores, gentilicios, topónimos, numerales, de apodos, nombres de ambivalencia mágica y de objetos domésticos.

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3 respuestas a Nombres y apellidos Aztecas

  1. Viento_Errante dijo:

    Caray, es un texto muy completo e interesante, gracias por subirlo. Me gustó mucho.

  2. Heidi dijo:

    buen texto. tengo duda de que significa tehuintle. ojala y puedas decirme. mi correo es h3idiz2@hotmail.com

  3. ryates40 dijo:

    Lo más aproximado s Tehuitle es Teohlile.- Gobernador de Cuitlapitoc, fue el primero de acoger a Hernán Cortés (Clav.) según el Diccionario de la lengua Nahuatl o mexicana de Eémi Siméon-

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