Psicoterapia sistémica, constelaciones familiares

La familia no es núcleo sino un acumulador de varios ancestros formando Constelaciones familiares.

 Los ancestros pueden legarnos mucho más que simples parecidos físicos. Su herencia puede influir también en la manera como nosotros vivimos y como lo harán nuestros descendientes. Un método terapéutico que permite sanar el pasado para vivir más plenamente el presente.

Terapia sistemática

Pensamos que lo único que heredamos de nuestros padres y ancestros son las características físicas: la estatura, el color de los ojos o la forma de la nariz, además de alguna que otra predisposición a enfermedades específicas.

Lo que no sabíamos es que también podemos heredar otras características más complejas, como sus luchas, fracasos, exclusiones y sufrimientos.
En otras palabras, sin saberlo, recibimos tanto las características físicas como la historia psíquica de nuestra familia. Eso es lo que plantea Bert Hellinger, filósofo, teólogo, pedagogo y psicoterapeuta alemán, que a través de su nutrida experiencia logró desarrollar la denominada terapia sistémica familiar, en la cual aplica un método también de su autoría, Las constelaciones familiares. Totalmente ajenas a la astrología o a cualquier tema esotérico, las herramientas de esta metodología no solo se encuentran documentadas y soportadas en numerosas y controladas observaciones, sino además enriquecidas por los aportes de respetados teóricos de la física, la ciencia y la psiquiatría.

 La psicoanalista colombiana Marinéala Vallejo, alumna de Bert Hellinger y autora del libro Constelaciones familiares, para liberar la energía del amor y de la vida (Ed. Aguilar 2008), explica que en ocasiones, la personalidad, los sentimientos o las emociones que una persona manifiesta pueden venir de historias ancestrales y haber sido transmitidas de generación en generación. “Es sabido que hechos significativos a nivel familiar se repiten una y otra vez en diferentes generaciones”, explica, y añade que esas situaciones incluyen, entre otras, embarazos truncados, quiebras económicas, destinos trágicos, separaciones e incluso, adicciones al alcohol o a las drogas.
Esa transferencia ocurre porque el sistema familiar intenta “saldar deudas pendientes del pasado o respetar lealtades para encontrar un equilibrio”, sostiene Vallejo.

En 1995, después de haber ejercido muchos años el psicoanálisis, esta especialista notó que con este método lograba en muchos pacientes mejoras significativas que no había obtenido solo con psicoterapia. “Las constelaciones familiares permiten aflorar a la conciencia nudos o dificultades de los sistemas familiares, que al estar ocultos, se han expresado a través de síntomas, guiones repetitivos o destinos trágicos”, afirma. La idea es interesarnos por conocer el pasado para materializar una comprensión que permita modificar o vivir más plenamente el presente.
Esta metodología, “Las constelaciones familiares brindan comprensión acerca de cómo funciona la mente en las relaciones afectivas, y son un método para revelar desórdenes en el amor natural de las relaciones. Si se observa que se repiten situaciones de generación en generación, se aplica el método para analizar su origen, ver alternativas de solución y aclarar cuáles serían las consecuencias de las decisiones actuales, para lograr así mover la energía psíquica estancada, comprender la situación familiar y buscar ayudar desde la mente, no desde la razón”, dice.

Vallejo explica que las constelaciones familiares son un método terapéutico de intervención profundo, rápido y eficaz, que permite sanar las relaciones familiares no sólo con los parientes presentes, sino también con nuestros antepasados. El objetivo de su aplicación es “develar de manera inconsciente los conflictos de origen, o los llamados ‘nudos’ del pasado y desatarlos, para permitir que las dificultades ocultas de la familia dejen de manifestarse”.

Al liberar esa energía que estaba atrapada en el nudo, ésta se transforma en impulso para el futuro.
Dichos nudos se crean cuando en la historia familiar hay situaciones de exclusión, de alteración de las jerarquías o desequilibrios en el dar y el recibir. “Todos los miembros de la familia tienen derecho a ser reconocidos, incluso los niños no nacidos, los fallecidos y todos aquellos que por cualquier circunstancia fueron excluidos de la familia”, señala esta experta. De la misma forma, hay un orden preestablecido que muestra como siempre habrá una jerarquía que se ha de respetar entre los padres y los hijos, los abuelos y los padres e incluso, los hermanos mayores sobre los menores.

“Todos debemos honrar lo que de ellos hemos recibido, como su experiencia y conocimiento, pues al no respetar la jerarquía y entrar en el juego de poder y competencia, el sistema familiar tiende a desintegrarse”, indica Vallejo. Ejemplo de ello son los casos en que el hijo trata con superioridad y arrogancia a un padre que es un adulto mayor; o cuando al morir uno de los progenitores alguno de los hijos trata de ocupar su lugar, o cuando el niño maneja a su antojo a la familia con sus berrinches.

Finalmente, si alguien da mucho sin recibir, se altera el equilibrio y lo mismo ocurre en el sentido contrario. “Todos los vínculos en la vida están compuestos de dar y recibir, sea en la familia, la pareja, el colegio o la empresa, y el individuo debe ser consciente de ese flujo todo el tiempo. Cuando se recibe mucho pero aún no se puede dar en la misma cantidad, la actitud de agradecimiento ejerce la acción estabilizante”, añade esta experta.

No se necesita estar en un proceso previo de psicoterapia para acudir a este método.

Si sospecha que en su familia pudo haber algún tipo de desequilibrio o nudo y que eso puede estar influyendo en su día a día, puede solicitar a un constelador, experto en el tema, que le aplique este método.

“Esa persona debe, además, observar las relaciones y saber el funcionamiento de la mente con el fin de interpretar lo que pasa”, asegura Otero. Debe ser un profesional reputado y experimentado que haya realizado este procedimiento varias veces. “Hay profesionales que muestran el problema o lo sacan a la luz, pero al no comprender lo que hay psíquicamente no aportan soluciones, sólo dejan sin defensas al yo del constelado y esto puede desencadenar situaciones emocionales delicadas”, añade esta especialista.

En la sesión se puede contar con la ayuda de otras personas que deseen hacer lo mismo, y de esta forma, entre todos se colaboran representando sus sistemas familiares, o, si se prefiere, se pueden usar ayudas didácticas como muñecos o imágenes de diferentes tamaños, a las que el constelado les asignará un rol familiar y ubicará en las posiciones según lo guíe su inconsciente. A eso se llama configuración inicial, y en ella pueden aparecer figuras al lado de otras, mirando hacia diferentes lados o completamente separadas.
El constelador le hará preguntas y le pedirá que toque las figuras, tras lo cual usted puede tener sensaciones, sentimientos, percepciones o intuiciones de la persona a la cual representa el muñeco y sentir el impulso de moverlo de su lugar. Poco a poco, el constelador le ayudará a crear una configuración sana, que mentalmente se superpone a la inicial y que ayudará al inconsciente a soltar el “nudo”.
Si lo que se elige es representar a la familia mediante la ayuda de otras personas, el constelador pedirá privadamente al constelado que le explique de manera rápida cuáles son esas cosas que le preocupan, los hechos que observa que se han venido presentando en su familia y esos puntos donde piensa que podría haber desequilibrios o nudos.

Posteriormente, el constelado deberá escoger a una persona que lo represente y le preguntará si desea hacerlo. Luego el constelador le irá pidiendo que escoja a otras personas para representar a su familia, según sea necesario, incluso a aquellos que ya no están vivos. Gracias al efecto de resonancia de los campos morfogeneticos, esas personas empezarán a sentir el impulso de moverse dentro del espacio establecido, o a sentir emociones similares a las experimentadas por sus familiares. El constelador preguntará constantemente a los representantes lo que sienten y el porqué de sus actitudes al desplazarse por el lugar, mientras el constelado observa y se sorprende al ver cómo los hechos que ocurrieron en su familia son reproducidos por personas que no la conocieron.
“Más allá de develar los orígenes del conflicto, los movimientos de las personas o figuras van señalando caminos de solución para el tema en cuestión y los tópicos que sobre el mismo se han ido descubriendo o que lo han ido conformando”, explica Vallejo. De esta manera, el constelado podrá interpretar mejor las causas posibles de los desequilibrios y si desea, podrá continuar con un trabajo de psicoterapia para solucionarlos.
Una de las más grandes conclusiones de este método es que de como viva cada uno de nosotros el hoy, depende no sólo nuestro porvenir, sino el de nuestros descendientes, asevera Vallejo. Ese es el reto del que no éramos conscientes, y que nos revela la responsabilidad de vivir una vida lo más plena posible para honrar la memoria no sólo de nuestros ancestros, sino la de las próximas generaciones. ¿Será hora de bucear en las profundidades de su historia familiar? Eso sólo usted lo sabe.

 

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