Escudo de Ichcaansihó, T’ho Mérida, México

Ichcaansihó.

La ciudad de Mérida, oficialmente se fundó en el año de 1542, se encontraba con poca población y se llamaba T’Hó y el nombre esotérico de Ichcaansihó.

El nombre de Ichcaansihó fue dado por la clase sacerdotal, y contiene las connotaciones de ich, cara o faz; caan significa cielo; si significa, ofrenda y ho es el numeral, cinco por las 5 pirámides principales que se encontraban en la ciudad.

11 ahau se refiere a la cronología maya, que consta de una rueda que contiene 13 ciclos katúnicos o períodos de 20 años de 360 días y que corresponde a la fecha del calendario gregoriano correspondiente al 6 de enero de 1942; aunque muchos investigadores dicen que fue antes.

El vocablo T´hó viene a ser una con tracción del locativo “ti” y”hó”,  cinco.

Escudo de Ichcaansihó

Escudo de Ichcaansihó

El escudo de Ichcaansihó mismo que sido registrado en derechos de autor, presenta además evidencias de las ruinas de la ciudad de T’hó como son el dibujo de 2 piedras grabadas y que se encuentran en el exterior del templo católico de 3era. Orden y un pájaro que vive en lugares deshabitados como son las ruinas y son abundantes en Yucatán se le conocen como pájaro reloj o Toh y que tiene las características de no cantar, y emitir sonidos de toh, toh ( h se pronuncia como la letra j, castellana) hacen sus nidos en cuevas   en las sahscaberas y  tienen su cabeza mirando al cielo; era pájaro mitológico de los mayas, , también se le conoce como el pájaro filósofo.

Según los vestigios encontrados, recientemente (el pasado mes de octubre de 2014) se trata de un asentamiento prehispánico de la antigua Ichcaansihó, otro nombre con el que se conoce e T’hó, centro del poder político y económico de la región que hoy se conoce como Mérida.

En la estructura 316 fueron encontrados 75 contenedores funerarios o cistas, en un contexto único en su tipo

Los hallazgos fueron hechos durante los trabajos de prospección en terrenos donde será construida la cuarta etapa del fraccionamiento Los Héroes.

Esta área originalmente fue parte del ejido de Sitpach y, desde el punto de vista histórico, su ocupación se remonta al año 700 a.C., periodo conocido como Preclásico.

En el marco del Proyecto Arqueológico Región de Mérida (Parme), que dirige el arqueólogo del INAH Luis Pantoja Díaz, se efectuó la prospección y en 2009 se realizaron trabajos de salvamento arqueológico.

Importantes estructuras arqueológicas

Uno de estos núcleos fue denominado “Oxmul”, que contiene varias plataformas arqueológicas. Una cantidad considerable de información y piezas halladas mostraron la importancia de este lugar.

En la estructura marcada como 316 fueron encontrados 75 contenedores funerarios o cistas, en un contexto único en su tipo.

Su importancia radica en que determina un patrón funerario especial con una variedad de individuos depositados de diversas edades, sexo y ofrendas diversas en el interior, publicamos en

En las exploraciones realizadas se pudo determinar la ubicación de infantes y urnas funerarias que hacen de este contexto una oportunidad única de investigación en los pocos sitios que sobreviven al desarrollo urbano, informa el INAH.

Este sitio fue denominado como “Oxmul” y cuenta también con la estructura 461 y sus anexas, que al igual que la estructura 318, fue explorada años antes, pero debido a la importancia de su contexto se realizaron mayores estudios y exploraciones debido a la presencia de subestructuras de forma circular y con estuco, que representan espacios ceremoniales (altares).

Las recientes exploraciones sacaron a la luz nuevos datos y elementos: cuatro maquetas o representaciones en escala de edificios, entre ellos una pirámide con rasgos de la arquitectura Petén, y representaciones arquitectónicas de templos mayas.

 

En su conjunto representarían alguna plaza de algún sitio cercano (posiblemente T’hó, en escala) o tal vez las maquetas hacen alusión al lugar de origen de las personas que habitaron ahí hace más de 1,300 años.

La “montaña sagrada” de los mayas

Sin embargo, esta estructura y sus subestructuras tienen una carga simbólica al estar asociada a una oquedad natural en el costado sur de la plataforma, lo que podría coincidir con la creencia de la entrada al Xibalbá y hacer alusión a la “montaña sagrada”, representada en la pequeña maqueta de la pirámide, ubicada al norte de la cueva.

El especialista del INAH indicó que la presencia de todos estos elementos y la enorme cantidad de depósitos funerarios, como cerámica “de importación” proveniente del Usumacinta y Guatemala, por ejemplo, como un cajete con escritura jeroglífica, uno policromo y objetos de concha trabajada en forma de batracio, hacen de este sitio uno punto de referencia de los asentamientos mayas en el Clásico Tardío (600/700 al 900 d.C.).

Se trata de un osario prehispánico, considerado hasta ahora el más grande que se ha encontrado en lo que fuera Ichcaansihó.

El complejo funerario sobrevivió a lo largo de 14 siglos, y está conformado por 72 cistas o urnas funerarias, y fue descubierto hace poco más de dos semanas cuando se construía la nueva etapa del fraccionamiento “Los Héroes”, en el oriente de la capital yucateca.

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